COMETIDOS

Reconocer y validar los aprendizajes adquiridos por la persona en el transcurso de su vida mediante el trabajo, la experiencia y la convivencia social.

Contribuir a la formación profesional y ciudadana de las personas mediante procesos educativos flexibles que generen “aprendizajes significativos” basados en la integralidad curricular.

Promover la inclusión social de la persona generando una mayor participación ciudadana en el desarrollo de la sociedad y en el mundo del trabajo.

Tender a la continuidad educativa de las personas.

EL TRABAJO COMO PRINCIPIO EDUCATIVO

Vivimos en una realidad compleja, en la cual el ser humano es uno de los protagonistas centrales y no se educa exclusivamente en las instituciones formales, por la sencilla razón de que toda relación humana se enmarca en un contexto cultural y por lo tanto, educativo.
En el marco de una educación que contemple la construcción pedagógica del saber, del “saber hacer” y del “saber ser”  es prioritario atender y canalizar el potencial de los vínculos y/o relaciones educativas.

Sin detrimento de lo anterior la relación con los saberes, en cuantos social, puede generarse en diferentes ámbitos de la sociedad, pero en nuestro país el Sistema Educativo Formal es quien cuenta con la legitimidad para acreditarlos.

La Acreditación de Saberes reconoce el ámbito del trabajo, como un lugar privilegiado de construcción de aprendizajes y apropiación de saberes.  Al decir de Aldo Lo Russo el  trabajo “es una actividad creadora del hombre y fuente de conocimiento que se origina de manera individual y colectiva, que produce saberes prácticos y teóricos en el entendido que el hacer supone siempre una reflexión sobre la práctica".